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La Güestia

Personaje de la mitología asturiana, la güestia es una procesión nocturna de almas en pena que lleva huesos en vez de velas y que nadie sabe hacia donde van.

Tan sólo hay algunas personas que tienen un don especial para verla. Para los demás mortales, su encuentro con ella significa su próximo fallecimiento. Para librarse de su presagio de muerte es preciso trazar un círculo en el suelo y meterse dentro nada más verla.



El Trasgu

Uno de los seres más conocidos de nuestra mitología. Es un duende casero, pequeño, feo y travieso. De piel morena, un poco cojo de la pierna derecha, un agujero en la mano izquierda y siempre tocado con un gorro rojo.

Cuando esta enfadado o los dueños de la casa donde habita lo tratan mal, entonces se dedica a revolverles toda la casa y a revolucionarles el ganado. Pero cuando lo tratan bien, por la noche les ayuda haciendo las labores de la casa. Cuando se dedica a incordiar, es muy dificil deshacerse de el y si los dueños de la casa deciden mudarse a una nueva, no tarda en aparecer tras ellos.

Para que se vaya, hay que mandarle una de estas tres cosas: traer agua en un cesto, recoger mijo del suelo (se le escapa por el agujero de la mano) o blanquear una piel de carnero negro. Como cree que es capaz de hacer todo, acepta el reto, pero al ser cosas imposibles, herimos su orgullo y se va.



La Xana

Son ninfas de largo cabello y que habitan en cuevas a la orilla de los ríos y las fuentes. Llevan largos vestidos de gasa blanca, y se aparecen por las noches, hilando, lavando madejas o peinado los cabellos con un peine de oro.

A los hombres que pretendan casarse con ellas, les ponen condiciones que han de cumplir y recompensan con riquezas quien les haga algún favor.

Tienen hijos, peludos y pequeños llamados xaninos y como no los pueden amamantar, lo que hacen es cambiarlos por algún niño de la aldea mas cercana hasta que su madre se da cuenta y le pide que le devuelva a su hijo.



El Diañu Burlón

Es un demonio menor, grosero, sátiro y burlón, que suele aparecer con distintas formas animales como sapo, carnero o perro. También con formas humanas, sobre todo de recién nacido para que alguien lo recoja y lo meta en casa. Nunca con forma de mujer.

Sus apariciones suelen ser nocturas y sus pesadas bromas van dirigidas a los caminantes nocturnos, haciéndoles ver hogueras y oir voces, risas y ruidos.